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El gran profeta Amós, era pastor de ovejas en aquella época. Le correspondió profetizar durante un tiempo muy difícil para el pueblo de Dios. Y ésta es su recomendación central.

 

Por eso en circunstancias como éstas guarda silencio el prudente, porque estos tiempos son malos. Amós 5:13.

 

Cuando el tiempo es malo, el creyente debería callarse la boca. El tiempo malo, de acuerdo con las Sagradas Escrituras, no se enfrenta con palabras. Se enfrenta con silencio. Porque las palabras suelen ocasionar incendios y agravar las situaciones conflictivas. Por eso, el profeta de Dios dice: En el tiempo malo hay que callar. Hablar hace que el tiempo malo se vuelva peor. A veces las situaciones parecen no mejorar precisamente, porque, cuando viene el tiempo malo, todo el mundo se dedica a hablar, a lanzar opiniones, a plantear supuestas soluciones, y eso no contribuye sino a enredar aún más las circunstancias de la vida. Y, por eso, nos ocuparemos ahora mismo de la llave del silencio. Cuando yo he querido reaccionar ante situaciones conflictivas que se han presentado, el Señor me ha dicho: Cállate la boca. Hay muchas cosas que yo estaría en condiciones de decir, y no irrazonablemente, pero el Señor siempre me obliga a morderme los labios, porque antes de reaccionar hay que callar y meditar.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 216-217)

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