En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, SEÑOR! ¡Enséñame tus decretos! Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido.
El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.
Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.
¿Qué tanto conoces de la vida de María? ¿Qué características vio Dios en ella para ser escogida como la madre de Jesús nuestro Salvador? ¿Qué podemos aprender de esta bienaventurada mujer?