22El corazón alegre es un buen remedio, pero el ánimo decaído seca los huesos.
A pesar de lo que estás viviendo, no pierdas la esperanza; recuerda quién es tu Dios, aquel que por amor a ti envió a Su hijo a morir en la cruz por tus pecados y darte vida. Dios quiere restaurarte, sanarte, levantarte, quitar lo que te está avergonzando, traer vida a tus huesos secos, llenarte con la presencia de su Espíritu Santo y restablecerte para que recuerdes quién es tu Dios, porque el Señor es Dios, quien cumple sus promesas.
Diác. Eder Santacruz
- Tu situación actual. Ezequiel 37:1-2
- Dios sabe lo que estás viviendo. Ezequiel 37:3
- La voluntad de Dios. Ezequiel 37:4-6
- Restauración. Ezequiel 37:7-8
- Necesitamos al Espíritu Santo. Ezequiel 37:9-10
- La queja nos seca. Ezequiel 37:11
- Dios siempre cumple sus promesas. Ezequiel 37:12-14



