16No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
Nuestra vida le pertenece a Dios y nuestra responsabilidad es honrarlo cada día con nuestras decisiones, pensamientos y acciones. Jesús no obliga a nadie a seguirlo, pero ofrece verdad, paz, propósito y libertad a quienes le permiten gobernar su corazón. Su amor y sacrificio tienen el poder de transformar vidas, sanar heridas, renovar la mente y dar dirección en medio de la ansiedad, el vacío y la incertidumbre. La verdadera plenitud no se encuentra en las cosas de este mundo, sino en una relación diaria con Cristo, quien nos llama a vivir bajo su verdad, experimentar su paz y cumplir el propósito para el que fuimos creados.
En la cruz ganó las elecciones
Rev. Eduardo Rojas
- Mi sangre limpió todo mi pasado. 1 Corintios 6:19-20
- He transformado muchas vidas. Juan 8:32
- Ofrezco paz interior. Juan 14:27
- Doy propósito a tu vida. Hechos 17:27-29
- Sano toda ansiedad, depresión y pánico. Filipenses 4:6-7



