La gloria y llamado de Dios
1 En el día quinto del mes cuarto del año treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del río Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios.
En Cristo ¿Somos uno ¡Seamos uno!
»No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos









