7Pero les digo la verdad: les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré.
La partida de Jesús abrió el camino para la venida del Espíritu Santo. Es en la oración donde comenzamos a conocerlo verdaderamente: Él es el Espíritu de verdad que revela a Cristo y el Consolador que trae paz en toda circunstancia.
La oración no solo abre la puerta a su comunión, sino que activa su obrar en nosotros: nos guía, nos fortalece, desarrolla los dones y produce sensibilidad espiritual. Una vida constante de oración nos permite caminar en el Espíritu, vivir en su paz y experimentar su poder transformador cada día.
El Espíritu Santo y la oración
Rev. Eduardo Rojas
- La oración abre la puerta al Espíritu Santo. 1 Corintios 2:12-13
- La oración da lugar a las manifestaciones del Espíritu Santo. 1 Corintios 12:1
- La oración produce sensibilidad espiritual. Juan 4:24



