Padre gracias porque me amas y porque Tú eres quien pelea mis batallas. El Señor trae descanso, cumple sus promesas, con Él de nuestro lado nadie nos podrá hacer frente.
Dios, enséñame a ver que cada lugar en el que estoy es una tierra que me has entregado para hablar de ti. Hay una tierra prometida esperando que entremos a poseerla.
Señor, enséñame a vivir con sabiduría, ayúdame a caminar todos los días en rectitud y apartado del mal. Quien teme al Señor es sabio y quien se aparta del mal tendrá discernimiento.
Quiero ser testimonio de que Tú estás en mi corazón, que de mi boca solo salgan palabras para edificación y bendición. Mientras tengamos vida, que nuestra boca no pronuncie maldad, ni permitamos las mentiras.
Tú Señor eres quien me ayuda cuando me siento débil y el que me salva cuando no tengo fuerzas. Si te sientes débil y sin fuerza, recuerda que Dios es quien te ayuda y te salva.