1 Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y su hermana Marta.2 María era la misma que ungió con perfume al Señor y le secó los pies con sus cabellos.3 Las dos hermanas mandaron decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo».4Cuando Jesús oyó esto, dijo: «Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado».5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.6 A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba.7 Después dijo a sus discípulos: ―Volvamos a Judea.
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Una segunda oportunidad
Ps. David Espíndola
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