36»Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. 37La venida del Hijo del hombre será como en tiempos de Noé. 38Porque en los días antes del diluvio comían, bebían, se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca; 39y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos. Así será en la venida del Hijo del hombre.
Desde Caín y Abel se distinguen dos clases de personas, según la naturaleza de sus actos: la
razón de su esperanza, la firmeza de sus decisiones, sus relaciones interpersonales y la
resolución de sus conflictos, la firmeza de su reino privado, su testimonio afuera y la
importancia de ser un mero administrador.
Los descendientes de Caín, se les mira si son poderosos o no, mientras para los ojos de Dios,
éstos son solo malos, esto aún continúa. Por otro lado, la línea de Abel, como es el caso de
Noé, son aquellos que hallan gracia a los ojos del Señor; esto nos conduce a que la única
esperanza para el hombre verdadero es «hallar gracia» por medio del Cristo. Es más que
simpatizar con Dios, es encontrar y contar con Su favor, lograr que Dios este agradado y
complacido de tal manera que puedan en esa misma dimensión de gracia atreverse a pedir lo
que quieran y de lograr verdadera intimidad con Su Padre. Para nosotros, el arca divina, es la
puerta abierta de la misericordia de Dios para entrar a disfrutar de Su Favor. Tomaremos de
base
Gen 7:1-7 “El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia porque tú eres el único
hombre justo que he encontrado de esta generación. 2 De todos los animales puros, lleva siete
machos y siete hembras; pero de los impuros, solo un macho y una hembra. 3 Lleva también
siete machos y siete hembras de las aves del cielo, para conservar su especie sobre la
tierra. 4 Porque dentro de siete días haré que llueva sobre la tierra durante cuarenta días y
cuarenta noches, y así borraré de la superficie de la tierra a todo ser viviente que hice». 5 Noé
hizo todo de acuerdo con lo que el Señor había mandado. 6 Tenía Noé seiscientos años
cuando las aguas del diluvio inundaron la tierra. 7 Entonces, para salvarse de las aguas del
diluvio, entró en el arca junto con sus hijos, su esposa y sus nueras”
Rev. Jaime A. Blanco



