11¿Por qué estás tan abatida, alma mía? ¿Por qué estás angustiada? En Dios pondré mi esperanza y lo seguiré alabando. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!
Hay momentos en los que el desánimo nos hace perder las fuerzas, el enfoque y hasta la esperanza. Pero Dios nos recuerda que no estamos solos: aun cuando no entendamos lo que vivimos, Él sigue ahí, sosteniéndonos y guiándonos. Hoy es un buen momento para volver nuestra mirada a Dios, poner en Él nuestra esperanza y seguir caminando.
Sigue caminando que yo sigo aquí
Diác. Eder Santacruz
- Desánimo con las las personas. Mateo 17:17
- Desánimo con nosotros mismos. Lucas 22:61-62
- Desánimo con Dios. Jueces 6:13
¿Qué debemos aprender del desánimo?
- El desánimo no es el final, es una señal. Salmo 142:3a
- Dios no pide que seas fuerte. Isaías 41:10
- Lo que hoy te desanima, mañana te fortalecerá. 1 Pedro 5:7




