1 Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia; han profanado tu santo templo, han dejado en ruinas a Jerusalén.2 Han entregado los cadáveres de tus siervos como alimento de las aves del cielo; han destinado los cuerpos de tus fieles para comida de los animales salvajes.3 Por toda Jerusalén han derramado su sangre, como si derramaran agua, y no hay quien entierre a los muertos.4 Hemos quedado en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.5 ¿Hasta cuándo, Señor ? ¿Vas a estar enojado para siempre? ¿Arderá tu celo como el fuego?
¿por qué a mí?
Ps. Kike Rodríguez




