1Luego miré y apareció el Cordero. Estaba de pie sobre el monte Sión, en compañía de ciento cuarenta y cuatro mil personas que llevaban escrito en la frente el nombre del Cordero y de su Padre. 2Oí un sonido que venía del cielo, como el estruendo de una catarata y el retumbar de un gran trueno. El sonido se parecía al de músicos que tañen sus arpas. 3Y cantaban un himno nuevo delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido redimidos de la tierra. 4Estos no se contaminaron con mujeres, porque son vírgenes. Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron redimidos como los primeros frutos de la humanidad para Dios y el Cordero. 5No se encontró mentira alguna en su boca, pues son intachables.
Conoce a Cristo, ya fue profetizado.
No te afanes en saber cual es la mentira y que esta mal. Afanate en saber la verdad y lo que es correcto.
Evangelio eterno:
“Teman a Dios y denle gloria”
¿Renovaste tu mente o te amoldaste al sistema?
¡PERSEVERA!