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Octubre 26 | Tu nación verá a Dios

Octubre 26 | Tu nación verá a Dios

Señor, hoy te pido que las naciones puedan ver que tú eres grande y poderoso.

¡Ojalá mi cabeza fuera un manantial,
    y mis ojos una fuente de lágrimas,
para llorar de día y de noche
    por los muertos de mi pueblo!
¡Ojalá tuviera yo en el desierto
    una posada junto al camino!
Abandonaría a mi pueblo,
    y me alejaría de ellos.
Porque todos ellos son adúlteros,
    son una banda de traidores.
«Tensan su lengua como un arco;
    en el país prevalece la mentira, no la verdad,
porque van de mal en peor,
    y a mí no me conocen
            —afirma el Señor—.
Cuídese cada uno de su amigo,
    no confíe ni siquiera en el hermano,
porque todo hermano engaña,
    y todo amigo difama.
Se engañan unos a otros;
    no se hablan con la verdad.
Han enseñado sus lenguas a mentir,
    y pecan hasta el cansancio.

»Tú, Jeremías, vives en medio de engañadores,
    que por su engaño no quieren reconocerme»,
            afirma el Señor.

Por eso, así dice el Señor Todopoderoso:

«Voy a refinarlos, a ponerlos a prueba.
    ¿Qué más puedo hacer con mi pueblo?
Su lengua es una flecha mortífera,
    su boca solo sabe engañar;
hablan cordialmente con su amigo,
    mientras en su interior le tienden una trampa.
¿Y no los he de castigar por esto?
    —afirma el Señor—.
¿Acaso no he de vengarme de semejante nación?»

10 Lloraré y gemiré por las montañas,
    haré lamentos por las praderas del desierto,
    porque están desoladas:
ya nadie las transita
    ni se escuchan los mugidos del ganado.
Desde las aves del cielo hasta los animales del campo,
    todos han huido.

11 «Convertiré a Jerusalén en un montón de ruinas,
    en una guarida de chacales.
Convertiré en desolación las ciudades de Judá;
    ¡las dejaré sin habitantes!»

12 ¿Quién es tan sabio como para entender esto? ¿A quién le habló el Señor para que lo anuncie? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desierto por el que nadie pasa?

13 El Señor dice: «Ellos abandonaron la ley que yo les entregué; no me obedecieron ni vivieron conforme a ella. 14 Siguieron la terquedad de su corazón; se fueron tras los baales, como les habían enseñado sus antepasados». 15 Por eso, así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: «A este pueblo le daré a comer ajenjo y a beber agua envenenada. 16 Los dispersaré entre naciones que ni ellos ni sus antepasados conocieron; los perseguiré con espada hasta aniquilarlos».

17 Así dice el Señor Todopoderoso:

«¡Atención! Llamen a las plañideras.
    Que vengan las más expertas.
18 Que se den prisa,
    que hagan lamentación por nosotros.
Nuestros ojos se inundarán de lágrimas,
    y brotará de nuestros párpados el llanto.
19 Desde Sión se escuchan gemidos y lamentos:
    “Hemos sido devastados;
    nos han avergonzado por completo.
Tenemos que abandonar el país,
    porque han derribado nuestros hogares”».

20 Escuchen, mujeres, la palabra del Señor;
    reciban sus oídos la palabra de su boca.
Enseñen a sus hijas a entonar endechas;
    que unas a otras se enseñen este lamento:
21 «La muerte se ha metido por nuestras ventanas,
    ha entrado en nuestros palacios;
ha eliminado en las calles a los niños,
    y en las plazas a los jóvenes.
22 Yacen tendidos los cadáveres
    como estiércol sobre los campos,
como gavillas que caen tras el segador,
    sin que nadie las recoja»,
            afirma el Señor.

23 Así dice el Señor:

«Que no se gloríe el sabio de su sabiduría,
    ni el poderoso de su poder,
    ni el rico de su riqueza.
24 Si alguien ha de gloriarse,
    que se gloríe de conocerme
y de comprender que yo soy el Señor,
    que actúo en la tierra con amor,
con derecho y justicia,
    pues es lo que a mí me agrada
            —afirma el Señor—.

25 »Vienen días —afirma el Señor— en que castigaré al que haya sido circuncidado solo del prepucio: 26 castigaré a Egipto, Judá, Edom, Amón, Moab, y a todos los que viven en el desierto y se rapan las sienes. Todas las naciones son incircuncisas, pero el pueblo de Israel es incircunciso de corazón».

 

Dios y los ídolos

 

10 Escucha, pueblo de Israel, la palabra del SeñorDice así:

«No aprendan ustedes la conducta de las naciones,
    ni se aterroricen ante las señales del cielo,
    aunque las naciones les tengan miedo.
Las costumbres de los pueblos
    no tienen valor alguno.
Cortan un tronco en el bosque,
    y un artífice lo labra con un cincel.
Lo adornan con oro y plata,
    y lo afirman con clavos y martillo
    para que no se tambalee.

»Sus ídolos no pueden hablar;
    ¡parecen espantapájaros
    en un campo sembrado de melones!
Tienen que ser transportados,
    porque no pueden caminar.
No les tengan miedo,
    que ningún mal pueden hacerles,
    pero tampoco ningún bien».

¡No hay nadie como tú, Señor!
    ¡Grande eres tú,
    y grande y poderoso es tu nombre!
¿Quién no te temerá, Rey de las naciones?
    ¡Es lo que te corresponde!
Entre todos los sabios de las naciones,
    y entre todos los reinos,
    no hay nadie como tú.
Todos son necios e insensatos,
    educados por inútiles ídolos de palo.
De Tarsis se trae plata laminada,
    y de Ufaz se importa oro.
Los ídolos, vestidos de púrpura y carmesí,
    son obra de artífices y orfebres;
    ¡todos ellos son obra de artesanos!
10 Pero el Señor es el Dios verdadero,
    el Dios viviente, el Rey eterno.
Cuando se enoja, tiembla la tierra;
    las naciones no pueden soportar su ira.

11 «Así les dirás: “Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo”».

12 Dios hizo la tierra con su poder,
    afirmó el mundo con su sabiduría,
    ¡extendió los cielos con su inteligencia!
13 Cuando él deja oír su voz,
    rugen las aguas en los cielos;
hace que vengan las nubes
    desde los confines de la tierra.
Entre relámpagos hace llover,
    y saca de sus depósitos al viento.
14 La humanidad es necia e ignorante;
    todo orfebre se avergüenza de sus ídolos.
Sus imágenes son un engaño,
    y no hay en ellas aliento de vida.
15 No valen nada, son obras ridículas;
    cuando llegue el día de su castigo, serán destruidas.
16 La heredad de Jacob no es como ellos,
    porque él es quien hace todas las cosas;
su nombre es el Señor Todopoderoso,
    e Israel es la tribu de su herencia.

 

Destrucción inminente

 

17 Recoge del suelo tus cosas,
    tú que te encuentras sitiado.
18 Porque así dice el Señor:
«Esta vez arrojaré a los habitantes del país
    como si los lanzara con una honda.
Los pondré en aprietos
    y dejaré que los capturen».

19 ¡Ay de mí, que estoy quebrantado!
    ¡Mi herida es incurable!
Pero es mi enfermedad,
    y me toca soportarla.
20 Devastada está mi carpa,
    y rotas todas mis cuerdas.
Mis hijos me han abandonado;
    han dejado de existir.
Ya no hay nadie que arme mi carpa,
    y que levante mis toldos.
21 Los pastores se han vuelto necios,
    no buscan al Señor;
por eso no han prosperado,
    y su rebaño anda disperso.

22 ¡Escuchen! ¡Llega un mensaje!
    Un gran estruendo viene de un país del norte,
que convertirá las ciudades de Judá
    en guarida de chacales, en un montón de ruinas.

 

Oración de Jeremías

 

23 Señor, yo sé que el hombre
    no es dueño de su destino,
que no le es dado al caminante
    dirigir sus propios pasos.
24 Corrígeme, Señor, pero con justicia,
    y no según tu ira, pues me destruirías.
25 Derrama tu furor
    sobre las naciones que no te reconocen,
    y sobre las familias que no invocan tu nombre.
Porque se han devorado a Jacob;
    se lo han tragado por completo,
    y han asolado su morada.

 

Violación del pacto

 

11 Esta es la palabra que vino a Jeremías de parte del Señor«Atiende a los términos de este pacto, y comunícaselos a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén. Diles que así ha dicho el Señor, Dios de Israel: “Maldito sea el hombre que no obedezca los términos de este pacto, que yo mismo prescribí a los antepasados de ustedes el día que los hice salir de Egipto, de esa caldera para fundir hierro”. Les dije: “Obedézcanme y cumplan con todo lo que les prescribo, y ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios. Así cumpliré el juramento que les hice a sus antepasados, de darles una tierra donde abundan la leche y la miel, como la que hoy tienen ustedes”».

Yo respondí: «Amén, Señor».

El Señor me dijo: «Proclama todo esto en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: “Escuchen los términos de este pacto, y cúmplanlos. Desde el día en que hice salir a sus antepasados de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, una y otra vez les he advertido: ‘Obedézcanme’. Pero no obedecieron ni prestaron atención, sino que siguieron la terquedad de su malvado corazón. Por eso hice caer sobre ellos todo el peso de las palabras de este pacto, que yo les había ordenado cumplir, pero que no cumplieron”».

El Señor también me dijo: «Se está fraguando una conspiración entre los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén. 10 Han vuelto a los mismos pecados de sus antepasados, quienes se negaron a obedecerme. Se han ido tras otros dioses para servirles. Tanto el pueblo de Israel como la tribu de Judá han quebrantado el pacto que hice con sus antepasados. 11 Por eso, así dice el Señor: “Les enviaré una calamidad de la cual no podrán escapar. Aunque clamen a mí, no los escucharé. 12 Entonces las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén irán a clamar a los dioses a los que quemaron incienso, pero ellos no podrán salvarlos cuando llegue el tiempo de su calamidad. 13 Tú, Judá, tienes tantos dioses como ciudades. Erigiste tantos altares como calles hay en Jerusalén; altares para quemar incienso a Baal, para vergüenza tuya”.

14 »Pero en cuanto a ti, Jeremías, no intercedas por este pueblo. No me ruegues ni me supliques por ellos, porque yo no escucharé cuando clamen a mí por causa de su calamidad.

15 »¿Qué hace mi amada en mi casa,
    después de haber cometido tantas vilezas?
¿Acaso la carne consagrada
    alejará de ti la calamidad?
¿Podrás así regocijarte?»

16 El Señor te puso por nombre:
    «Olivo frondoso, lleno de hermosos frutos».
Pero, en medio de grandes estruendos,
    te ha prendido fuego,
    y tus ramas se consumen.

17 El Señor Todopoderoso, el que te plantó, ha decretado una calamidad contra ti, por causa de la maldad que cometieron el pueblo de Israel y la tribu de Judá. Dice el Señor: «Me han agraviado al quemar incienso a Baal».

18 El Señor me lo hizo saber y lo comprendí. Me mostró las maldades que habían cometido. 19 Pero yo era como un manso cordero que es llevado al matadero; no sabía lo que estaban maquinando contra mí, y que decían:

«Destruyamos el árbol con su fruto,
    arranquémoslo de la tierra de los vivientes,
    para que nadie recuerde más su nombre».
20 Pero tú, Señor Todopoderoso,
    que juzgas con justicia,
    que pruebas los sentimientos y la mente,
¡déjame ver cómo te vengas de ellos,
    porque en tus manos he puesto mi causa!

21 «Por eso, así dice el Señor en contra de los hombres de Anatot, que buscan quitarte la vida y afirman: “¡No profetices en nombre del Señor, si no quieres morir a manos nuestras!” 22 Por eso, así dice el Señor Todopoderoso: “Voy a castigarlos. Los jóvenes morirán a filo de espada, y sus hijos y sus hijas se morirán de hambre. 23 No quedará ni uno solo de ellos. En el año de su castigo haré venir una calamidad sobre los hombres de Anatot”».

Todos los que aún son esclavos deben reconocer que sus amos merecen todo respeto; así evitarán que se hable mal del nombre de Dios y de nuestra enseñanza. Los que tienen amos creyentes no deben faltarles al respeto por ser hermanos. Al contrario, deben servirles todavía mejor, porque los que se benefician de sus servicios son creyentes y hermanos queridos. Esto es lo que debes enseñar y recomendar.

 

El amor al dinero

 

Si alguien enseña falsas doctrinas, apartándose de la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de la doctrina que se ciñe a la verdadera religión, es un obstinado que nada entiende. Ese tal padece del afán enfermizo de provocar discusiones inútiles que generan envidias, discordias, insultos, suspicacias y altercados entre personas de mente depravada, carentes de la verdad. Este es de los que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias. Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. 10 Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores.

 

Encargo de Pablo a Timoteo

 

11 Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad. 12 Pelea la buena batalla de la fe; haz tuya la vida eterna, a la que fuiste llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de muchos testigos. 13 Teniendo a Dios por testigo, el cual da vida a todas las cosas, y a Cristo Jesús, que dio su admirable testimonio delante de Poncio Pilato, te encargo 14 que guardes este mandato sin mancha ni reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo, 15 la cual Dios a su debido tiempo hará que se cumpla.

Al único y bendito Soberano,
    Rey de reyes y Señor de señores,
16 al único inmortal,
    que vive en luz inaccesible,
    a quien nadie ha visto ni puede ver,
a él sea el honor y el poder eternamente. Amén.

17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. 18 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. 19 De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.

20 Timoteo, ¡cuida bien lo que se te ha confiado! Evita las discusiones profanas e inútiles, y los argumentos de la falsa ciencia. 21 Algunos, por abrazarla, se han desviado de la fe.

Que la gracia sea con ustedes.

Dios Háblame | Grupo Barak

Ora porque tu nación vea que Dios es grande y poderoso. #VisiónEnAcción

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3 Comentarios
Orlando Castro De La Rosa

Señor te pido fuerza para luchar contra la injusticia y ayúdame a encontrar paz en mi corazón y así poder seguir adelante para servirte en el propósito que tienes para mi vida al lado tuyo, en el nombre de nuestro Señor Jesús que así sea, amén y amén

BERTHA

SE QUE TU ERES GRANDE PODEROSO Y UNICO, GRACIAS POR TENERNOS EN TU CORAZON, Y TU CORAZON EN EL NUESTRO, HERMOSO DIOS, NUNCA PERMITAS QUE NOS APARTEMOS DE TI, SIEMPRE LLENANOS DE TI, GUIANDONOS SIEMPRE, PORQUE MI FE Y CONFIANZA ESTA TODA EN
TI, GRACIAS PAPITO DIOS. TE AMAREMOS POR SIEMPRE.

Carlos Iván Molina Roa

Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. Amén 🙏
Señor guianos a aprender del amor que tu tienes por nosotros, aleja de nosotros toda avaricia y codicia, llenanos de tu Espíritu Santo. Lo oramos en Cristo Jesús, Amén 🙏.

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