Señor tu eres el único que puede darme la victoria sobre mis enemigos, eres tu quien los avergüenza. Confía en la victoria que Dios ya te dio sobre tus enemigos.
Tú eres el Dios de mi alegría al único que quiero alabar porque en ti me deleito todos los días. Deléitate en Dios todos los días, Él es el Dios de tu alegría.
Señor gracias por el privilegio que tengo de conocerte, no solo de oír de ti sino el de poder acercarme a ti. Muchos conocemos a Dios de lejos, hoy es la oportunidad para invitarlo a que esté siempre cerca.