Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
Señor quiero buscarte, ir delante de tu presencia con temor reverente y dar gracias por tus bondades. Las bondades de Jesús son eternas, busca su presencia y dale gracias.