Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades. Sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados.
Dios gracias por lo que has puesto en mis manos, enséñame a ser un buen administrador y dar fruto. Todo lo que hacemos da fruto, procuremos que sea bueno.