Amado Señor, hoy pido que en tu cuerpo no haya división sino que juntos caminemos como uno solo. Somos el cuerpo de Cristo, cada uno de nosotros es miembro de este cuerpo.
Mi Señor, quiero predicar el evangelio no para que se enorgullezca mi corazón sino para gozarme cada día en poder hacerlo. Predicar el evangelio no es para enorgullecernos, estamos en la obligación de hacerlo.