1 Ana elevó esta oración: «Mi corazón se alegra en el SEÑOR; en él radica mi poder. Puedo celebrar su salvación y burlarme de mis enemigos.2 »Nadie es santo como el SEÑOR; no hay roca como nuestro Dios. ¡No hay nadie como él!
1 Samuel 22 al 27, ¿Cómo debo tratar a mis enemigos?
Rev. David Espíndola



