1 Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestra segura ayuda en momentos de angustia.2 Por eso, no temeremos aunque se desmorone la tierra y las montañas se hundan en el fondo del mar;3 aunque rujan y se encrespen sus aguas, y ante su furia retiemblen los montes. Selah
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Refugio
Rev. David Espíndola, Diác. Daniel Garzón
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