Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos. «Sígueme» —dijo Jesús. Y Mateo se levantó y lo siguió.
5 Yo soy el SEÑOR y no hay otro; fuera de mí no hay ningún Dios. Aunque tú no me conoces, te fortaleceré, 6 para que sepan de oriente a occidente que no hay ningún otro fuera de mí. Yo...
6 Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. 7 Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.