El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres.1 Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros,
3 Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos. 4 Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros.
Cuando Jesús se puso en camino, un hombre corrió hacia él y cayó de rodillas ante él. “Buen maestro”, preguntó, “¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”