8así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no solo el evangelio de Dios, sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos! 9Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga.
El dolor es una realidad inevitable en la vida, pero también una herramienta que Dios puede usar para nuestro crecimiento. El dolor —sea físico, emocional, relacional o financiero— es una señal de que algo necesita atención y transformación. Ignorarlo no lo elimina, pero entregarlo a Dios puede convertirlo en un medio de madurez y propósito. La diferencia está en cómo respondemos: el dolor puede amargarnos o mejorarnos. En Cristo encontramos fortaleza, descanso y la certeza de que Él camina con nosotros en medio de cada sufrimiento.
El dolor: pedagogía divina
Rev. Eduardo Rojas
- Dios usa el dolor para guiarme y dirigirme. Proverbios 16:9
- Dios usa el dolor para incitarme y corregirme. Proverbios 20:30
- Dios usa el dolor para probarme y examinarme. Job 7:18



