38 Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. 39 Yo les daré un solo corazón y un solo camino, a fin de que siempre me teman, para su propio bien y el de sus hijos. 40 Haré con ellos un pacto eterno: nunca dejaré de estar con ellos para mostrarles mi favor; pondré mi temor en sus corazones, así no se apartarán de mí. 41 Me regocijaré en favorecerlos y con todo mi corazón y con toda mi alma los plantaré firmemente en esta tierra.
Más allá de lo biológico, el corazón es el centro de lo que somos delante de Dios: pensamientos, sentimientos y decisiones. Es ahí donde se refleja nuestra verdadera esencia y nuestra relación con Él. Cuidarlo implica no solo hábitos saludables, sino también entregar nuestro corazón a Dios, buscando vivir en amor, armonía y coherencia con Su propósito.
El corazón que Dios nos dio
Rev. Eduardo Rojas



