Señor de ti proviene la salvación, te reconozco como mi único Salvador y dueño de mi corazón. Permite que Dios sea el dueño de tu corazón, Él es tu Salvador.
Señor Tú cuidas de mí, quiero compartir a otros de ti, quita de mi todo temor porque sé que contigo nada me hará daño. Cuando compartes a otros de Dios Él cuida de ti.
Dios, Tú me has librado de la muerte eterna y hoy puedo disfrutar de tu luz, gracias porque Tú no te rindes conmigo y me das nuevas oportunidades cada día.
Señor enséñame a conducirme de acuerdo a tu voluntad, quiero mantenerme unido a ti y servirte con todo mi corazón. Busca hacer siempre la voluntad de Dios.