Señor, enséñame a vivir con sabiduría, ayúdame a caminar todos los días en rectitud y apartado del mal. Quien teme al Señor es sabio y quien se aparta del mal tendrá discernimiento.
Quiero ser testimonio de que Tú estás en mi corazón, que de mi boca solo salgan palabras para edificación y bendición. Mientras tengamos vida, que nuestra boca no pronuncie maldad, ni permitamos las mentiras.
Tú Señor eres quien me ayuda cuando me siento débil y el que me salva cuando no tengo fuerzas. Si te sientes débil y sin fuerza, recuerda que Dios es quien te ayuda y te salva.
Que importante es saber que en ti no hay favoritismos, ayúdame a perseverar en esta verdad. Para Dios no hay favoritos, Él ve con agrado a todos los que le temen y actúan con justicia.
Gracias porque Tú has prometido darme la victoria; quiero ser valiente. No hay que tener miedo ni huir ante las dificultades. Dios nos ha prometido la victoria.
Mi Dios, cuanto significado tiene saber que me amas. Quiero seguir la instrucción que me dejaste en tu Palabra. Dios nos ama. Sigue sus pasos y recibe su instrucción.
Gracias por ser la Roca que me sostiene, por tu fidelidad y porque solo Tú eres justo. Dios es fiel, Él es recto, en Él no hay injusticia, todos sus caminos son justos.