¿Alguna vez has deseado un ascenso en tu vida? ¿Has querido subir ese escalón en tu trabajo, tu familia, tu vida sentimental, espiritual y no lo has logrado? A propósito… ¿le has orado a Dios por eso?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando tú mismo no te das cuenta de la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad...