¿Te acuerdas de la última prueba que atravesaste? ¿Cómo estuvo tu fe en ese momento: fuerte o débil? Si tu fe está por el suelo porque estás en medio de una tormenta y no ves la salida, ¡ánimo! Es momento...
»El ayuno que he escogido, ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia y desatar las correas del yugo, poner en libertad a los oprimidos y romper toda atadura?
En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti. ¡Bendito seas, SEÑOR! ¡Enséñame tus decretos! Con mis labios he proclamado todos los juicios que has emitido.