2Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente. 3Me alegré mucho cuando vinieron unos hermanos y dieron testimonio de tu fidelidad y de cómo estás viviendo en la verdad. 4Nada me produce más alegría que oír que mis hijos viven en la verdad.
Dios nos llama a reflejar una vida sana, llena de esperanza, amor y propósito. Aun en medio de las dificultades, podemos confiar en Sus promesas y experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento. Él conoce nuestras heridas, traumas, temores y luchas emocionales, y desea sanar integralmente nuestro corazón. No importa cuál sea tu situación hoy, en Dios siempre hay esperanza, restauración y una nueva oportunidad para vivir conforme a Su voluntad.
El deseo de Papá que sus hijos sean saludables
Rev. Eduardo Rojas
- Hebreos 10:39
- Filipenses 4:6-7



