Por tanto, imiten a Dios como hijos muy amados y lleven una vida de amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio fragante para Dios.
Volviendo por tercera vez, les dijo: ¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Suficiente! ha llegado la hora He aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.