Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.
1 Un día, los miembros de la comunidad de los profetas le dijeron a Eliseo: —Como puede ver, el lugar donde ahora vivimos con usted nos resulta pequeño.