Tu voz no es tuya
Proverbios 31:8-9 NVI
»¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! 9 ¡Levanta la voz y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!».
Callar ante lo que está mal no es un acto de prudencia, es una forma de complicidad silenciosa. Dios no te otorgó una voz y una plataforma solo para que hables de tus propios intereses o de lo bien que te va en la vida. La sabiduría te impulsa a salir de tu zona de confort para defender a aquellos que han sido silenciados por el sistema. Proverbios nos desafía a abrir la boca por el mudo y por la justicia de los desvalidos. No se trata de convertirte en un activista sin causa, sino de ser luz en medio de la oscuridad y una voz de esperanza donde reina el abuso.
Oremos: Señor, sensibiliza mi corazón hacia el vulnerable. Que mis decisiones reflejen tu corazón de justicia.



