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Diciembre 29 Devocional Diario

ORA

Señor quiero buscarte, ir delante de tu presencia con temor reverente y dar gracias por tus bondades.

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Juicio contra los enemigos de Israel

 

Esta profecía es la palabra del Señor, la cual caerá sobre la tierra de Jadrac y sobre Damasco. Ciertamente el Señor tiene puestos los ojos sobre la humanidad y sobre todas las tribus de Israel, como también sobre Jamat, su vecina, y sobre Tiro y Sidón, aunque sean muy sabias.

Tiro se ha edificado una fortaleza;
    ha amontonado plata como polvo,
    y oro como lodo de las calles.
Pero el Señor le quitará sus posesiones;
    arrojará al mar sus riquezas,
    y el fuego la devorará.
Lo verá Ascalón, y se llenará de miedo;
    Gaza se retorcerá en agonía,
y lo mismo hará Ecrón
    al ver marchita su esperanza.
Gaza se quedará sin rey,
    y Ascalón sin habitantes.
Bastardos habitarán en Asdod,
    y yo aniquilaré el orgullo de los filisteos.
De la boca les quitaré la sangre,
    y de entre los dientes el alimento prohibido.
También los filisteos serán
    un remanente de nuestro Dios;
se convertirán en jefes de Judá,
    y Ecrón será como los jebuseos.
Montaré guardia junto a mi casa
    para que nadie entre ni salga.
¡Nunca más un opresor invadirá a mi pueblo,
    porque ahora me mantengo vigilante!

 

El rey de Sión

 

¡Alégrate mucho, hija de Sión!
    ¡Grita de alegría, hija de Jerusalén!
Mira, tu rey viene hacia ti,
    justo, salvador y humilde.
Viene montado en un asno,
    en un pollino, cría de asna.
10 Destruirá los carros de Efraín
    y los caballos de Jerusalén.
Quebrará el arco de combate
    y proclamará paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de mar a mar,
    ¡desde el río Éufrates
    hasta los confines de la tierra!

 

Restauración de Israel

 

11 En cuanto a ti,
    por la sangre de mi pacto contigo
    libraré de la cisterna seca a tus cautivos.
12 Vuelvan a su fortaleza,
    cautivos de la esperanza,
pues hoy mismo les hago saber
    que les devolveré el doble.
13 Tensaré a Judá como mi arco,
    y pondré a Efraín como mi flecha.
Sión, incitaré a tus hijos
    contra los hijos de Grecia
    y te usaré como espada de guerrero.

14 El Señor se aparecerá sobre ellos,
    y como un relámpago saldrá su flecha.
¡El Señor omnipotente tocará la trompeta
    y marchará sobre las tempestades del sur!
15 El Señor Todopoderoso los protegerá,
    y ellos destruirán por completo
    los proyectiles de la honda.
Beberán y reirán como embriagados de vino;
    se llenarán como un tazón de libaciones,
    como los cuernos del altar.
16 En aquel día el Señor su Dios
    salvará a su pueblo como a un rebaño,
y en la tierra del Señor
    brillarán como las joyas de una corona.
17 ¡Qué bueno y hermoso será todo ello!
    El trigo dará nuevos bríos a los jóvenes,
    y el mosto alegrará a las muchachas.

 

El Señor cuidará de Judá

 

10 ¡Pídanle al Señor que llueva en primavera!
    ¡Él es quien hace los nubarrones
    y envía los aguaceros!
¡Él es quien da a todo hombre
    la hierba del campo!
Los ídolos hablan con engaño,
    los adivinos tienen sueños falsos;
hablan de visiones engañosas
    y consuelan con fantasías.
¡Y el pueblo vaga como rebaño agobiado
    porque carece de pastor!

Se enciende mi ira contra los pastores;
    castigaré a esos machos cabríos.
Ciertamente el Señor Todopoderoso
    cuida de Judá, que es su rebaño,
¡y lo convertirá en su corcel de honor
    el día de la batalla!
De Judá saldrán
    la piedra angular y la estaca de la carpa,
    el arco de guerra y todo gobernante.
Juntos serán como héroes
    que combaten sobre el lodo de las calles,
que luchan contra jinetes y los derriban
    porque el Señor está con ellos.

«Yo fortaleceré a la tribu de Judá
    y salvaré a los descendientes de José.
Me he compadecido de ellos
    y los haré volver.
Será como si nunca los hubiera rechazado,
    porque yo soy el Señor su Dios,
    y les responderé.
Efraín se volverá como un guerrero,
    y su corazón se alegrará
    como si tomara vino.
Sus hijos lo verán y se pondrán felices;
    su corazón se alegrará en el Señor.
Yo los llamaré y los recogeré.
    Cuando los haya redimido,
    serán tan numerosos como antes.
Aunque los dispersé entre los pueblos,
    en tierras remotas se acordarán de mí.
Aunque vivieron allí con sus hijos,
    regresarán a su tierra.
10 Los traeré de Egipto,
    los recogeré de Asiria,
los llevaré a Galaad y al Líbano,
    y hasta espacio les faltará.
11 Cruzarán el mar de la angustia,
    pero yo heriré sus olas,
    y las profundidades del Nilo se secarán.
Abatiré el orgullo de Asiria,
    y pondré fin al dominio de Egipto.
12 Yo mismo los fortaleceré,
    y ellos caminarán en mi nombre»,
            afirma el Señor.

11 ¡Abre tus puertas, monte Líbano,
    para que el fuego devore tus cedros!
¡Gime tú, ciprés, porque los cedros se han caído
    y los majestuosos árboles se han derrumbado!
¡Giman, robles de Basán!
    ¡Los tupidos bosques han sido derribados!
Escuchen el gemido de los pastores;
    ¡sus ricos pastizales han sido destruidos!
Escuchen el rugido de los leones;
    ¡la espesura del Jordán ha quedado devastada!

 

Los dos pastores

 

Así dice el Señor mi Dios: «Cuida de las ovejas destinadas al matadero. Quienes las compran las matan impunemente, y quienes las venden dicen: “¡Bendito sea el Señor, porque me he enriquecido!” Ni sus propios pastores se compadecen de ellas. Pero ya no tendré piedad de los que habitan este país —afirma el Señor—, sino que los entregaré en manos de su prójimo y de su rey. Aunque devasten el país, no los rescataré de sus manos».

Así que me dediqué a cuidar las ovejas que los mercaderes habían destinado al matadero. Tomé dos varas de pastor: a una le puse por nombre Gracia, y a la otra Unión, y me dediqué a cuidar del rebaño. En un solo mes me deshice de tres pastores.

Pero me cansé de las ovejas, y ellas se cansaron de mí. Así que les dije: «Ya no voy a ser su pastor. Las que se vayan a morir, que se mueran; las que deban perecer, que perezcan; y las que queden con vida, que se devoren unas a otras».

10 Tomé entonces la vara a la que había llamado Gracia, y la quebré. De ese modo anulé el pacto que había hecho con todas las naciones. 11 Ese mismo día quedó anulado, y los mercaderes de ovejas que me observaban supieron que se trataba de la palabra del Señor.

12 Les dije: «Si les parece bien, páguenme mi jornal; de lo contrario, quédense con él». Y me pagaron solo treinta monedas de plata. 13 ¡Valiente precio el que me pusieron!

Entonces el Señor me dijo: «Entrégaselas al fundidor». Así que tomé las treinta monedas de plata y se las di al fundidor del templo del Señor.

14 Quebré luego la segunda vara, a la que había llamado Unión, y anulé el vínculo fraternal entre Judá e Israel. 15 El Señor me dijo entonces: «Vístete ahora como uno de esos pastores insensatos, 16 porque voy a poner sobre el país a un pastor que no se preocupará por las ovejas moribundas, ni buscará a las ovejas pequeñas, ni curará a las ovejas heridas ni dará de comer a las ovejas sanas, sino que devorará a las más gordas y les arrancará las pezuñas».

17 ¡Ay del pastor inútil
    que abandona su rebaño!
¡Que la espada le hiera el brazo,
    y el puñal le saque el ojo derecho!
¡Que del brazo quede tullido,
    y del ojo derecho, ciego!

 

Destrucción de los enemigos de Jerusalén

 

12 Esta profecía es la palabra del Señor con respecto a Israel.

Afirma el Señor, que extendió los cielos,
    que echó los cimientos de la tierra,
    y que puso en el hombre aliento de vida:

«Convertiré a Jerusalén en una copa que embriagará a todos los pueblos vecinos. Judá será sitiada, lo mismo que Jerusalén, y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella.

»En aquel día convertiré a Jerusalén en una roca inconmovible para todos los pueblos. Los que intenten moverla quedarán despedazados.

»En aquel día espantaré a todos los caballos y enloqueceré a sus jinetes —afirma el Señor—. Me mantendré vigilante sobre Judá, pero dejaré ciegos a los caballos de todas las naciones. Entonces los jefes de Judá proclamarán: “La fortaleza de los habitantes de Jerusalén es su Dios, el Señor Todopoderoso”.

»En aquel día convertiré a los jefes de Judá en un brasero ardiente dentro de un bosque, en una antorcha encendida entre las gavillas. A diestra y a siniestra devorarán a todos los pueblos vecinos, pero Jerusalén misma volverá a ser habitada. El Señor salvará primero las viviendas de Judá, para que no sea mayor la gloria de la casa real de David, y la de los habitantes de Jerusalén, que la de Judá.

»En aquel día yo, el Señor, protegeré a los habitantes de Jerusalén. El más débil entre ellos será como David, y la casa real de David será como Dios mismo, como el ángel del Señor que marcha al frente de ellos.

 

Lamento por el que fue traspasado

 

»En aquel día me dispondré a destruir a todas las naciones que ataquen a Jerusalén. 10 Sobre la casa real de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de súplica, y entonces pondrán sus ojos en mí. Harán lamentación por el que traspasaron, como quien hace lamentación por su hijo único; llorarán amargamente, como quien llora por su primogénito.

11 »En aquel día habrá una gran lamentación en Jerusalén, como la de Hadad Rimón en la llanura de Meguido. 12 Todo el país hará duelo, familia por familia:

»la parentela de David
    y sus esposas,
la parentela de Natán
    y sus esposas,
13 la parentela de Leví
    y sus esposas,
la parentela de Simí
    y sus esposas,
14 y todas las demás familias
    y sus esposas.

Los mil años

 

20 Vi además a un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Sujetó al dragón, a aquella serpiente antigua que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y tapó la salida para que no engañara más a las naciones, hasta que se cumplieran los mil años. Después habrá de ser soltado por algún tiempo.

Entonces vi tronos donde se sentaron los que recibieron autoridad para juzgar. Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. No habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años. Esta es la primera resurrección; los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Dichosos y santos los que tienen parte en la primera resurrección. La segunda muerte no tiene poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

 

Juicio final de Satanás

 

Cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión, y saldrá para engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra —a Gog y a Magog—, a fin de reunirlas para la batalla. Su número será como el de las arenas del mar. Marcharán a lo largo y a lo ancho de la tierra, y rodearán el campamento del pueblo de Dios, la ciudad que él ama. Pero caerá fuego del cielo y los consumirá por completo. 10 El diablo, que los había engañado, será arrojado al lago de fuego y azufre, donde también habrán sido arrojados la bestia y el falso profeta. Allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

 

Juicio de los muertos

 

11 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. 12 Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. 13 El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. 14 La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. 15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.

Tercer Cielo - Allí No Habrá Tribulación

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2 Comentarios
Esperanza Chavez

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Orlando Castro De La Rosa

Acabamos un año más un año diferente, un año que para muchos fue un cambio radical, pero un año para hacercarnos más a nuestro Padre, que nos da la esperanza para afrontar todas las circunstancias buenas o malas, tenemos que seguir buscando esa paz y salvación en su palabra y seguir siendo obedientes y practicar el ayuno y la oración, que nos hacer ara más a sus milagros, para fortalecernos y ser personas de bien, todo te lo pedimos en nombre de nuestro Señor Jesucristo, AMÉN.

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