Es tiempo de regresar. En Casa estamos de manera presencial y virtual

Septiembre 26 | ¿Conoces a Dios?

Septiembre 26 | ¿Conoces a Dios?

Señor quiero que el amor sea el sello que identifique cada cosa que hago, así te verán a ti.

Visión que recibió Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y Jerusalén, durante los reinados de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

 

Judá, nación rebelde

 

¡Oigan, cielos! ¡Escucha, tierra!
    Así dice el Señor:
«Yo crié hijos hasta hacerlos hombres,
    pero ellos se rebelaron contra mí.
El buey conoce a su dueño
    y el asno el pesebre de su amo;
¡pero Israel no conoce,
    mi pueblo no entiende!»

¡Ay, nación pecadora,
    pueblo cargado de culpa,
generación de malhechores,
    hijos corruptos!
¡Han abandonado al Señor!
    ¡Han despreciado al Santo de Israel!
    ¡Se han vuelto atrás!

¿Para qué recibir más golpes?
    ¿Para qué insistir en la rebelión?
Toda su cabeza está herida,
    todo su corazón está enfermo.
Desde la planta del pie hasta la coronilla
    no les queda nada sano:
todo en ellos es heridas, moretones,
    y llagas abiertas,
que no les han sido curadas ni vendadas,
    ni aliviadas con aceite.

Su país está desolado,
    sus ciudades son presa del fuego;
ante sus propios ojos
    los extraños devoran sus campos;
su país está desolado,
    como si hubiera sido destruido por extranjeros.
La bella Sión ha quedado
    como cobertizo en un viñedo,
como choza en un melonar,
    como ciudad sitiada.
Si el Señor Todopoderoso
    no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes,
seríamos ya como Sodoma,
    nos pareceríamos a Gomorra.

10 ¡Oigan la palabra del Señor,
    gobernantes de Sodoma!
¡Escuchen la ley de nuestro Dios,
    pueblo de Gomorra!
11 «¿De qué me sirven sus muchos sacrificios?
    —dice el Señor—.
Harto estoy de holocaustos de carneros
    y de la grasa de animales engordados;
la sangre de toros, corderos y cabras
    no me complace.
12 ¿Por qué vienen a presentarse ante mí?
    ¿Quién les mandó traer animales
    para que pisotearan mis atrios?
13 No me sigan trayendo vanas ofrendas;
    el incienso es para mí una abominación.
Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas;
    ¡no soporto que con su adoración me ofendan!
14 Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades;
    se me han vuelto una carga
    que estoy cansado de soportar.
15 Cuando levantan sus manos,
    yo aparto de ustedes mis ojos;
aunque multipliquen sus oraciones,
    no las escucharé,
    pues tienen las manos llenas de sangre.
16 ¡Lávense, límpiense!
    ¡Aparten de mi vista sus obras malvadas!
¡Dejen de hacer el mal!
17     ¡Aprendan a hacer el bien!
¡Busquen la justicia y reprendan al opresor!
    ¡Aboguen por el huérfano y defiendan a la viuda!

18 »Vengan, pongamos las cosas en claro
    —dice el Señor—.
¿Son sus pecados como escarlata?
    ¡Quedarán blancos como la nieve!
¿Son rojos como la púrpura?
    ¡Quedarán como la lana!
19 ¿Están ustedes dispuestos a obedecer?
    ¡Comerán lo mejor de la tierra!
20 ¿Se niegan y se rebelan?
    ¡Serán devorados por la espada!»
            El Señor mismo lo ha dicho.

21 ¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel!
    Antes estaba llena de justicia.
La rectitud moraba en ella,
    pero ahora solo quedan asesinos.
22 Tu plata se ha convertido en escoria;
    tu buen vino, en agua.
23 Tus gobernantes son rebeldes,
    cómplices de ladrones;
todos aman el soborno
    y van detrás de las prebendas.
No abogan por el huérfano,
    ni se ocupan de la causa de la viuda.

24 Por eso afirma el Señor,
    el Señor Todopoderoso, el Fuerte de Israel:
«Me desquitaré de mis adversarios,
    me vengaré de mis enemigos.
25 Volveré mi mano contra ti,
    limpiaré tus escorias con lejía
    y quitaré todas tus impurezas.
26 Restauraré a tus jueces como al principio,
    y a tus consejeros como al comienzo.
Entonces serás llamada “Ciudad de justicia”,
    “Ciudad fiel”».

27 Con justicia Sión será redimida,
    y con rectitud, los que se arrepientan.
28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados,
    y perecerán los que abandonan al Señor.
29 Se avergonzarán de las encinas que ustedes tanto aman;
    los jardines que eligieron serán para ellos una afrenta.
30 Serán como una encina con hojas marchitas,
    como un jardín sin agua.
31 El hombre fuerte se convertirá en estopa,
    y su trabajo en chispa;
arderán los dos juntos,
    y no habrá quien los apague.

 

El monte del Señor

 

Palabra que Isaías hijo de Amoz recibió en visión acerca de Judá y Jerusalén:

En los últimos días,
    el monte de la casa del Señor será establecido
    como el más alto de los montes;
se alzará por encima de las colinas,
    y hacia él confluirán todas las naciones.
Muchos pueblos vendrán y dirán:
    «¡Vengan, subamos al monte del Señor,
    a la casa del Dios de Jacob!,
para que nos enseñe sus caminos
    y andemos por sus sendas».
Porque de Sión saldrá la ley,
    de Jerusalén, la palabra del Señor.
Él juzgará entre las naciones
    y será árbitro de muchos pueblos.
Convertirán sus espadas en arados
    y sus lanzas en hoces.
No levantará espada nación contra nación,
    y nunca más se adiestrarán para la guerra.
¡Ven, pueblo de Jacob,
    y caminemos a la luz del Señor!

 

El día del Señor

 

Has abandonado a tu pueblo,
    a los descendientes de Jacob,
porque están llenos de astrólogos de Oriente,
    de adivinos como los filisteos,
    y hacen tratos con extranjeros.
Su tierra está llena de oro y plata,
    y sus tesoros son incalculables.
En su tierra abundan los caballos,
    y sus carros de guerra son incontables.
Su país está lleno de ídolos;
    el pueblo adora la obra de sus manos,
    lo que han hecho con sus propios dedos.
Al hombre se le humilla,
    a la humanidad se le degrada.
    ¡Imposible que los perdones!

10 ¡Métete en la roca,
    y escóndete en el polvo
ante el terror del Señor
    y el esplendor de su majestad!
11 Los ojos del altivo serán humillados
    y la arrogancia humana será doblegada.
¡En aquel día solo el Señor será exaltado!

12 Un día vendrá el Señor Todopoderoso
    contra todos los orgullosos y arrogantes,
    contra todos los altaneros, para humillarlos;
13     contra todos los cedros del Líbano, arrogantes y erguidos,
    contra todas las encinas de Basán,
14     contra todas las montañas altivas,
    contra todas las colinas erguidas,
15     contra todas las torres altas,
    contra todo muro fortificado,
16     contra todas las naves de Tarsis,
    contra todos los barcos lujosos.
17 La altivez del hombre será abatida,
    y la arrogancia humana será humillada.
En aquel día solo el Señor será exaltado,
18     y los ídolos desaparecerán por completo.

19 Los hombres se meterán en las cuevas de las rocas,
    y en las grietas del suelo,
ante el terror del Señor
    y el esplendor de su majestad,
cuando él se levante
    para hacer temblar la tierra.
20 En aquel día arrojará el hombre
    a los topos y murciélagos
a sus ídolos de oro y plata
    que él fabricó para adorarlos.
21 Se meterá en las grutas de las rocas
    y en las hendiduras de los peñascos,
ante el terror del Señor
    y el esplendor de su majestad,
cuando él se levante
    para hacer temblar la tierra.
22 ¡Dejen de confiar en el hombre,
    que es muy poco lo que vale!
    ¡Su vida es un soplo nada más!

Libertad en Cristo

 

Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.

Escuchen bien: yo, Pablo, les digo que, si se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. De nuevo declaro que todo el que se hace circuncidar está obligado a practicar toda la ley. Aquellos de entre ustedes que tratan de ser justificados por la ley han roto con Cristo; han caído de la gracia. Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza. En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.

Ustedes estaban corriendo bien. ¿Quién los estorbó para que dejaran de obedecer a la verdad? Tal instigación no puede venir de Dios, que es quien los ha llamado.

«Un poco de levadura fermenta toda la masa». 10 Yo por mi parte confío en el Señor que ustedes no pensarán de otra manera. El que los está perturbando será castigado, sea quien sea. 11 Hermanos, si es verdad que yo todavía predico la circuncisión, ¿por qué se me sigue persiguiendo? Si tal fuera mi predicación, la cruz no ofendería tanto. 12 ¡Ojalá que esos instigadores acabaran por mutilarse del todo!

13 Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor. 14 En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». 15 Pero, si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros.

 

La vida por el Espíritu

 

16 Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. 17 Porque esta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. 18 Pero, si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.

19 Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; 20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos 21 y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. 24 Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. 25 Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. 26 No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros.

Vida Tú Me Das | Hillsong Young & Free

Si no amas, entonces no conoces a Dios. #VisiónEnAcción

Entradas relacionadas
3 Comentarios

Al destruir mi naturaleza pecaminosa, renuncio a todo lo mundano y logro que el Espiritu Santo pueda habitar en mi como templo sagrado, tenga un bienestar pletórico del cumplimiento de los mandamientos de la ley de Dios,Amen

Jairo alberto

Si obedezco a Dios, lo amo. Obedecer sus mandamientos no es religiosismo ni me deja en un estilo de vida “anacrónico” o “prohibicionista”, porque los mandatos de Dios están orientados a que tengamos una vida sana, plena y productiva; logrando mi plena realización como persona.

Carlos Iván Molina Roa

Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Amén 🙏

Señor, queremos seguir siendo guiados por el Espíritu, queremos ser llenos de tu Espíritu, danos poder amor y dominio propio, para luchar contra las obras de la carne. Lo oramos en Cristo Jesús, Amén 🙏.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio esta protegido por reCAPTCHA y laPolítica de privacidady losTérminos del servicio de Googlese aplican.