Diciembre 25 Devocional Diario

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Jesús eres un Dios de milagros, contigo siempre me asombro.

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Esta es la palabra del Señor, que vino a Sofonías hijo de Cusí, hijo de Guedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, durante el reinado de Josías hijo de Amón, rey de Judá:

 

Advertencia sobre la destrucción venidera

 

«Arrasaré por completo
    cuanto hay sobre la faz de la tierra
            —afirma el Señor—.
Arrasaré con hombres y animales,
    con las aves del cielo,
    con los peces del mar,
    con ídolos e impíos por igual.

»Exterminaré al hombre
    de sobre la faz de la tierra
            —afirma el Señor—.

 

Juicio contra Judá

 

»Extenderé mi mano contra Judá
    y contra todos los habitantes de Jerusalén.
Exterminaré de este lugar todo rastro de Baal,
    y hasta el nombre de sus sacerdotes;
a los que en las azoteas se postran en adoración
    ante las estrellas del cielo,
a los que, postrados en adoración,
    juran lealtad al Señor,
    y al mismo tiempo a Moloc,
a los que se apartan del Señor,
    y no lo buscan ni lo consultan.
¡Silencio ante el Señor omnipotente,
    porque cercano está el día del Señor;
ha preparado el Señor un sacrificio
    y ha purificado a sus invitados!
En el día del sacrificio del Señor
    castigaré a los funcionarios y oficiales del rey,
    y a cuantos se visten según modas extrañas.
En aquel día castigaré
    a cuantos evitan pisar el umbral,
a los que llenan de violencia y engaño
    la casa de sus dioses.

10 »Aquel día se oirán gritos de auxilio,
    desde la puerta del Pescado,
    gemidos desde el Barrio Nuevo,
    y gran quebranto desde las colinas
            —afirma el Señor—.

11 »¡Giman, habitantes del Barrio del Mercado!
    Aniquilados serán todos sus mercaderes,
    exterminados cuantos comercian con plata.
12 En aquel tiempo registraré Jerusalén con lámparas
    para castigar a los que reposan tranquilos
    como vino en su sedimento,
a los que piensan: “El Señor no va a hacer nada,
    ni para bien ni para mal”.
13 En botín se convertirán sus riquezas,
    sus casas en desolación:
“Edificarán casas,
    pero no las habitarán;
plantarán viñas,
    pero del vino no beberán”.

 

El gran día del Señor

 

14 »Ya se acerca el gran día del Señor;
    a toda prisa se acerca.
El estruendo del día del Señor será amargo,
    y aun el más valiente gritará.
15 Día de ira será aquel día,
    día de acoso y angustia,
día de devastación y ruina,
    día de tinieblas y penumbra,
día de niebla y densos nubarrones,
16     día de trompeta y grito de batalla
contra las ciudades fortificadas,
    contra los altos bastiones.
17 De tal manera acosaré a los hombres
    que andarán como ciegos,
    porque pecaron contra el Señor.
Su sangre será derramada como polvo
    y sus entrañas como estiércol.
18 No los podrán librar
    ni su plata ni su oro
    en el día de la ira del Señor.
En el fuego de su celo
    será toda la tierra consumida;
en un instante reducirá a la nada
    a todos los habitantes de la tierra».

Humíllate hasta el polvo,
    nación desvergonzada;
hazlo antes que se cumpla lo que he determinado
    y ese día se desvanezca como la brizna,
antes que caiga sobre ti la ira ardiente del Señor,
    antes que venga sobre ti el día de la ira del Señor.
Busquen al Señor, todos los humildes de la tierra,
    los que han puesto en práctica sus normas.
Busquen la justicia, busquen la humildad;
    tal vez encontrarán refugio
    en el día de la ira del Señor.

 

Juicio contra los filisteos

 

Gaza quedará abandonada
    y Ascalón acabará en desolación.
Asdod será expulsada a plena luz del día
    y Ecrón será desarraigada.
¡Ay de la nación queretea
    que habita a la orilla del mar!
La palabra del Señor es contra ti,
    Canaán, tierra de los filisteos:

«Te aniquilaré
    hasta no dejar en ti habitante».

El litoral se convertirá en praderas,
    en campos de pastoreo y corrales de ovejas.
Y allí pastarán las ovejas
    del remanente de la tribu de Judá.
Al atardecer se echarán a descansar
    en las casas de Ascalón;
el Señor su Dios vendrá en su ayuda
    para restaurarlos.

 

Juicio contra Moab y Amón

 

«He oído los insultos de Moab
    y las burlas de los amonitas,
que injuriaron a mi pueblo
    y se mostraron arrogantes contra su territorio.
Tan cierto como que yo vivo
    —afirma el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel—,
que Moab vendrá a ser como Sodoma
    y los amonitas como Gomorra:
se volverán campos de espinos y minas de sal,
    desolación perpetua.
El remanente de mi pueblo los saqueará;
    los sobrevivientes de mi nación heredarán su tierra».

10 Este será el pago por su soberbia
    y por injuriar y despreciar al pueblo del Señor Todopoderoso.
11 El Señor los aterrará
    cuando destruya a todos los dioses de la tierra;
y así hasta las naciones más remotas
    se postrarán en adoración ante él,
    cada cual en su propia tierra.

 

Juicio contra Cus

 

12 «También ustedes, cusitas,
    serán atravesados por mi espada».

 

Juicio contra Asiria

 

13 Él extenderá su mano contra el norte;
    aniquilará a Asiria
y convertirá a Nínive en desolación,
    árida como un desierto.
14 Se tenderán en medio de ella los rebaños,
    todos los animales del campo.
Pasarán la noche sobre sus columnas
    tanto el pelícano como la garza.
Resonarán por las ventanas sus graznidos,
    habrá asolamiento en los umbrales,
    las vigas de cedro quedarán al descubierto.
15 Esta es la ciudad alegre
    que habitaba segura,
la que se decía a sí misma:
    «Yo y nadie más».
¡Cómo ha quedado convertida en espanto,
    en guarida de fieras!
Todo el que pasa junto a ella
    se mofa y le hace gestos con las manos.

 

El futuro de Jerusalén

 

¡Ay de la ciudad opresora,
    rebelde y contaminada!
No atiende a consejos,
    ni acepta corrección.
No confía en el Señor,
    ni se acerca a su Dios.
Las autoridades que están en ella
    son leones rugientes,
sus gobernantes son lobos nocturnos
    que no dejan nada para la mañana.
Sus profetas son impertinentes,
    hombres traicioneros.
Sus sacerdotes profanan las cosas santas
    y violentan la ley.
Pero el Señor que está en ella es justo;
    no comete iniquidad.
Cada mañana imparte su justicia,
    y no deja de hacerlo cada nuevo día,
    pero el inicuo no conoce la vergüenza.

«Exterminé naciones;
    quedaron desolados sus bastiones.
Dejé sus calles desiertas,
    y nadie pasa por ellas.
Quedaron arrasadas sus ciudades,
    sin ningún habitante.
Dije a la ciudad:
    “¡Ciertamente me temerás;
    aceptarás corrección!”
Entonces no sería destruida su morada,
    según todo lo que decreté contra ella.
A pesar de todo, se empeñaron
    en corromper todas sus obras.
Espérenme, por tanto,
    hasta el día que me levante a buscar el botín
            —afirma el Señor—,
porque he decidido reunir a las naciones
    y juntar a los reinos
para derramar sobre ellos mi indignación,
    toda mi ardiente ira.
En el fuego de mi celo
    será toda la tierra consumida.

»Purificaré los labios de los pueblos
    para que todos invoquen el nombre del Señor
    y le sirvan de común acuerdo.
10 Desde más allá de los ríos de Cus
    me traerán ofrendas
    mis adoradores, mi pueblo disperso.
11 Aquel día no tendrás que avergonzarte más
    de todas tus rebeliones contra mí.
Quitaré de en medio de ti
    a esa gente altanera y jactanciosa,
y así nunca más volverás a ser arrogante
    en mi santo monte.
12 Dejaré un remanente en medio de ti,
    un pueblo pobre y humilde.
En el nombre del Señor,
se cobijará 13     el remanente de Israel;
no cometerá iniquidad,
    no dirá mentiras,
    ni se hallará engaño en su boca.
Pastarán y se echarán a descansar
    sin que nadie los espante».

14 ¡Lanza gritos de alegría, hija de Sión!
    ¡da gritos de victoria, Israel!
¡Regocíjate y alégrate de todo corazón,
    hija de Jerusalén!
15 El Señor te ha levantado el castigo,
    ha puesto en retirada a tus enemigos.
El Señor, rey de Israel, está en medio de ti:
    nunca más temerás mal alguno.
16 Aquel día le dirán a Jerusalén:
    «No temas, Sión, ni te desanimes,
17 porque el Señor tu Dios está en medio de ti
    como guerrero victorioso.
Se deleitará en ti con gozo,
    te renovará con su amor,
se alegrará por ti con cantos
18     como en los días de fiesta.

»Yo te libraré de las tristezas,
    que son para ti una carga deshonrosa.
19 En aquel tiempo yo mismo me ocuparé
    de todos los que te oprimen;
salvaré a la oveja que cojea
    y juntaré a la descarriada.
Les daré a ustedes fama y renombre
    en los países donde fueron avergonzados.
20 En aquel tiempo yo los traeré,
    en aquel tiempo los reuniré.
Daré a ustedes fama y renombre
    entre todos los pueblos de la tierra
cuando yo los restaure
ante sus mismos ojos».
            Así lo ha dicho el Señor.

Las siete copas de la ira de Dios

 

16 Oí una voz que desde el templo decía a gritos a los siete ángeles: «¡Vayan y derramen sobre la tierra las siete copas del furor de Dios!»

El primer ángel fue y derramó su copa sobre la tierra, y a toda la gente que tenía la marca de la bestia y que adoraba su imagen le salió una llaga maligna y repugnante.

El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y el mar se convirtió en sangre como de gente masacrada, y murió todo ser viviente que había en el mar.

El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos y los manantiales, y estos se convirtieron en sangre. Oí que el ángel de las aguas decía:

«Justo eres tú, el Santo,
    que eres y que eras,
    porque juzgas así:
ellos derramaron la sangre de santos y de profetas,
    y tú les has dado a beber sangre, como se lo merecen».

Oí también que el altar respondía:

«Así es, Señor, Dios Todopoderoso,
    verdaderos y justos son tus juicios».

El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual se le permitió quemar con fuego a la gente. Todos sufrieron terribles quemaduras, pero ni así se arrepintieron; en vez de darle gloria a Dios, que tiene poder sobre esas plagas, maldijeron su nombre.

10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia, y el reino de la bestia quedó sumido en la oscuridad. La gente se mordía la lengua de dolor 11 y, por causa de sus padecimientos y de sus llagas, maldecían al Dios del cielo, pero no se arrepintieron de sus malas obras.

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y se secaron sus aguas para abrir paso a los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta tres espíritus malignos que parecían ranas. 14 Son espíritus de demonios que hacen señales milagrosas y que salen a reunir a los reyes del mundo entero para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso.

15 «¡Cuidado! ¡Vengo como un ladrón! Dichoso el que se mantenga despierto, con su ropa a la mano, no sea que ande desnudo y sufra vergüenza por su desnudez».

16 Entonces los espíritus de los demonios reunieron a los reyes en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

17 El séptimo ángel derramó su copa en el aire, y desde el trono del templo salió un vozarrón que decía: «¡Se acabó!» 18 Y hubo relámpagos, estruendos, truenos y un violento terremoto. Nunca, desde que el género humano existe en la tierra, se había sentido un terremoto tan grande y violento. 19 La gran ciudad se partió en tres, y las ciudades de las naciones se desplomaron. Dios se acordó de la gran Babilonia y le dio a beber de la copa llena del vino del furor de su castigo. 20 Entonces huyeron todas las islas y desaparecieron las montañas. 21 Del cielo cayeron sobre la gente enormes granizos, de casi cuarenta kilos cada uno. Y maldecían a Dios por esa terrible plaga.

Generación 12 - Gozo en la tierra

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¿Y si hoy te dejas sorprender? Jesús ya tiene algo preparado, búscalo con tu corazón. #2018ReformaIntegral


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