Diciembre 15 Devocional Diario

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Señor quiero que uses mi vida para que otros puedan reconocer que tu eres Dios Todopoderoso.

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Estas son las palabras de Amós, pastor de Tecoa. Es la visión que recibió acerca de Israel dos años antes del terremoto, cuando Uzías era rey de Judá, y Jeroboán hijo de Joás era rey de Israel.

Amós dijo:

«Ruge el Señor desde Sión;
    truena su voz desde Jerusalén.
Los pastizales de los pastores quedan asolados,
    y se seca la cumbre del Carmelo».

 

Juicio contra las naciones vecinas

 

Así dice el Señor:

«Los delitos de Damasco han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque trillaron a Galaad
    con trillos de hierro,
yo enviaré fuego contra el palacio de Jazael,
    que consumirá las fortalezas de Ben Adad.
Romperé el cerrojo de la puerta de Damasco,
    destruiré al que reina en el valle de Avén
    y al que empuña el cetro en Bet Edén.
Y el pueblo de Siria
    será desterrado a Quir»,
            dice el Señor.

Así dice el Señor:

«Los delitos de Gaza han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque desterraron a poblaciones enteras
    para venderlas a Edom,
yo enviaré fuego contra los muros de Gaza,
    que consumirá sus fortalezas.
Destruiré al que reina en Asdod
    y al que empuña el cetro en Ascalón.
Volveré mi mano contra Ecrón,
    y perecerá hasta el último de los filisteos»,
            dice el Señor omnipotente.

Así dice el Señor:

«Los delitos de Tiro han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque le vendieron a Edom poblaciones enteras de cautivos,
    olvidando así una alianza entre hermanos,
10 yo enviaré fuego contra los muros de Tiro,
    que consumirá sus fortalezas».

11 Así dice el Señor:

«Los delitos de Edom han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque sin mostrar ninguna compasión
    persiguieron con espada a su hermano;
porque dieron rienda suelta a su ira
    y no dejaron de alimentar su enojo,
12 yo enviaré fuego contra Temán,
    que consumirá las fortalezas de Bosra».

13 Así dice el Señor:

«Los delitos de Amón han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque, a fin de extender sus fronteras,
    a las mujeres encintas de la región de Galaad
    les abrieron el vientre,
14 yo prenderé fuego a los muros de Rabá,
    que consumirá sus fortalezas
entre gritos de guerra en el día de la batalla,
    y en el rugir de la tormenta en un día de tempestad.
15 Su rey marchará al destierro,
    junto con sus oficiales»,
            dice el Señor.

Así dice el Señor:

«Los delitos de Moab han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque quemaron los huesos del rey de Edom
    hasta reducirlos a ceniza,
yo enviaré fuego sobre Moab,
    que consumirá las fortalezas de Queriot,
y morirá Moab en medio del estrépito
    de gritos de guerra y toques de trompeta.
Destruiré al gobernante en medio de su pueblo,
    y junto con él mataré a todos sus oficiales»,
            dice el Señor.

Así dice el Señor:

«Los delitos de Judá han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Porque, dejándose descarriar por sus mentiras,
    tras las cuales anduvieron sus antepasados,
rechazaron la ley del Señor
    y no obedecieron sus preceptos.
Por eso yo enviaré fuego contra Judá,
    que consumirá las fortalezas de Jerusalén».

 

Juicio contra Israel

 

Así dice el Señor:

«Los delitos de Israel han llegado a su colmo;
    por tanto, no revocaré su castigo:
Venden al justo por monedas,
    y al necesitado, por un par de sandalias.
Pisotean la cabeza de los desvalidos
    como si fuera el polvo de la tierra,
    y pervierten el camino de los pobres.
Padre e hijo se acuestan con la misma mujer,
    profanando así mi santo nombre.
Junto a cualquier altar
    se acuestan sobre ropa que tomaron en prenda,
y el vino que han cobrado como multa
    lo beben en la casa de su Dios.

»Todo esto, a pesar de que por ellos
    yo destruí a los amorreos;
destruí su fruto arriba
    y sus raíces abajo,
aunque eran altos como el cedro
    y fuertes como la encina.

10 »Yo mismo los hice subir desde Egipto,
    y los conduje cuarenta años por el desierto,
a fin de conquistar para ustedes
    la tierra de los amorreos.
11 También levanté profetas de entre sus hijos
    y nazareos de entre sus jóvenes.
    ¿Acaso no fue así, israelitas?
            —afirma el Señor—.
12 Pero ustedes les hicieron beber vino a los nazareos
    y les ordenaron a los profetas que no profetizaran.

13 »Pues bien, estoy por aplastarlos a ustedes
    como aplasta una carreta cargada de trigo.
14 Entonces no habrá escapatoria para el ágil,
    ni el fuerte podrá valerse de su fuerza,
    ni el valiente librará su vida.
15 El arquero no resistirá,
    ni escapará con vida el ágil de piernas,
    ni se salvará el que monta a caballo.
16 En aquel día huirá desnudo
    aun el más valiente de los guerreros»,
            afirma el Señor.

 

Vocación del profeta Amós

 

Oigan, israelitas, esta palabra que el Señor pronuncia contra ustedes, contra toda la familia que saqué de Egipto:

«Solo a ustedes los he escogido
    entre todas las familias de la tierra.
Por tanto, les haré pagar
    todas sus perversidades».

¿Pueden dos caminar juntos
    sin antes ponerse de acuerdo?
¿Ruge el león en la espesura
    sin tener presa alguna?
¿Gruñe el leoncillo en su guarida
    sin haber atrapado nada?
¿Cae el pájaro en la trampa
    sin que haya carnada?
¿Salta del suelo la trampa
    sin haber atrapado nada?
¿Se toca la trompeta en la ciudad
    sin que el pueblo se alarme?
¿Ocurrirá en la ciudad alguna desgracia
    que el Señor no haya provocado?

En verdad, nada hace el Señor omnipotente
    sin antes revelar sus designios
    a sus siervos los profetas.

Ruge el león;
    ¿quién no temblará de miedo?
Habla el Señor omnipotente;
    ¿quién no profetizará?

 

El castigo a Israel

 

Proclamen en las fortalezas de Asdod
    y en los baluartes de Egipto:
«Reúnanse sobre los montes de Samaria
    y vean cuánto pánico hay en ella,
    ¡cuánta opresión hay en su medio!»

10 «Los que acumulan en sus fortalezas
    el fruto de la violencia y el saqueo
    no saben actuar con rectitud»,
            afirma el Señor.

11 Por lo tanto, así dice el Señor omnipotente:

«Un enemigo invadirá tu tierra;
    echará abajo tu poderío
    y saqueará tus fortalezas».

12 Así dice el Señor:

«Como el pastor arrebata de las fauces del león
    si acaso dos patas o un pedazo de oreja,
así serán rescatados los israelitas que viven en Samaria
    con un pedazo de una cama y la pata de un diván.

13 »Oigan esto y testifiquen contra el pueblo de Jacob —afirma el Señoromnipotente, el Dios Todopoderoso—:

14 »El día en que haga pagar a Israel sus delitos,
    destruiré los altares de Betel;
los cuernos del altar serán arrancados,
    y caerán por tierra.
15 Derribaré tanto la casa de invierno
    como la de verano;
serán destruidas las casas adornadas de marfil
    y serán demolidas muchas mansiones»,
            afirma el Señor.

Los sellos

 

Vi cuando el Cordero rompió el primero de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes, que gritaba con voz de trueno: «¡Ven!» Miré, ¡y apareció un caballo blanco! El jinete llevaba un arco; se le dio una corona, y salió como vencedor, para seguir venciendo.

Cuando el Cordero rompió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que gritaba: «¡Ven!» En eso salió otro caballo, de color rojo encendido. Al jinete se le entregó una gran espada; se le permitió quitar la paz de la tierra y hacer que sus habitantes se mataran unos a otros.

Cuando el Cordero rompió el tercer sello, oí al tercero de los seres vivientes, que gritaba: «¡Ven!» Miré, ¡y apareció un caballo negro! El jinete tenía una balanza en la mano. Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día; pero no afectes el precio del aceite y del vino».

Cuando el Cordero rompió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que gritaba: «¡Ven!» Miré, ¡y apareció un caballo amarillento! El jinete se llamaba Muerte, y el Infierno lo seguía de cerca. Y se les otorgó poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar por medio de la espada, el hambre, las epidemias y las fieras de la tierra.

Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio. 10 Gritaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgar a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?» 11 Entonces cada uno de ellos recibió ropas blancas, y se les dijo que esperaran un poco más, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a sufrir el martirio como ellos.

12 Vi que el Cordero rompió el sexto sello, y se produjo un gran terremoto. El sol se oscureció como si se hubiera vestido de luto, la luna entera se tornó roja como la sangre, 13 y las estrellas del firmamento cayeron sobre la tierra, como caen los higos verdes de la higuera sacudida por el vendaval. 14 El firmamento desapareció como cuando se enrolla un pergamino, y todas las montañas y las islas fueron removidas de su lugar.

15 Los reyes de la tierra, los magnates, los jefes militares, los ricos, los poderosos, y todos los demás, esclavos y libres, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de las montañas. 16 Todos gritaban a las montañas y a las peñas: «¡Caigan sobre nosotros y escóndannos de la mirada del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero, 17 porque ha llegado el gran día del castigo! ¿Quién podrá mantenerse en pie?»

Jaci Velásquez - Si Tú No Estuvieras Conmigo

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3 Comentarios
Esperanza Chavez

el no abedecer al Señor mi Dios trae destrucción a nuestras vidas.
Debemos tener Arrepentimiento de pecado

MYRIAM AREVALO

Dios me dice con esta palabra que el ya me limpio de mis pecados que no me aparte

Orlando Castro De La Rosa

Cuando los tiempos son más difíciles mas tenemos que aferrarnos a la palabra de Dios, y pedir mucha fortaleza en nuestra fe, y más obedientes tenemos que ser, por qué el Señor nos prueba, y no debemos desfallecer, también dar gracias por todo lo que tenemos sea mucho o poco, pero lo importante es la tranquilidad en nuestra vida, siempre con la fe y la esperanza de un mundo mejor, por nuestro Señor Jesucristo, AMÉN.

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