CR - Colombia
CR - España
CR - Panamá
CR - USA

 

Serie Mi Reforma – Por su presencia

  |   Miércoles   |   No comment

Diác. Guillermo Roa

2 Reyes 4: 8 – 17
Nueva Versión Internacional

El hijo de la sunamita
8 Un día, cuando Eliseo pasaba por Sunén, cierta mujer de buena posición le insistió que comiera en su casa. Desde entonces, siempre que pasaba por ese pueblo, comía allí. 9 La mujer le dijo a su esposo: «Mira, yo estoy segura de que este hombre que siempre nos visita es un santo hombre de Dios. 10 Hagámosle un cuarto en la azotea, y pongámosle allí una cama, una mesa con una silla, y una lámpara. De ese modo, cuando nos visite, tendrá un lugar donde quedarse».
11 En cierta ocasión Eliseo llegó, fue a su cuarto y se acostó. 12 Luego le dijo a su criado Guiezi:
―Llama a la señora.[a]
El criado así lo hizo, y ella se presentó. 13 Entonces Eliseo le dijo a Guiezi:
―Dile a la señora: “¡Te has tomado muchas molestias por nosotros! ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Quieres que le hable al rey o al jefe del ejército en tu favor?”
Pero ella le respondió:
―Yo vivo segura en medio de mi pueblo.
14 Eliseo le preguntó a Guiezi:
―¿Qué puedo hacer por ella?
―Bueno —contestó el siervo— ella no tiene hijos, y su esposo ya es anciano.
15 ―Llámala —ordenó Eliseo.
Guiezi la llamó, y ella se detuvo en la puerta. 16 Entonces Eliseo le prometió:
―El año que viene, por esta fecha, estarás abrazando a un hijo.
―¡No, mi señor, hombre de Dios! —exclamó ella—. No engañe usted a su servidora.
17 En efecto, la mujer quedó embarazada. Y al año siguiente, por esa misma fecha, dio a luz un hijo, tal como Eliseo se lo había dicho.

Más Prédicas

Más PrédicasDescargar
No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.